Detrás de cámara
El primer flat lay nunca se olvida
Antes de que existiera este catálogo hubo una prueba: una blusa, una tela mal templada y cuatro horas de errores que definieron todo lo que vino después.
Archivo de la primera sesión de prueba, marzo 2026. Foto producida por RaizKubica.
Hay una foto que no va a aparecer nunca en este catálogo y es la más importante de todas. Una blusa blanca sobre una tela crema llena de arrugas, con una sombra dura cruzándola en diagonal. La primera toma de la primera prueba.
Esa tarde el equipo entendió tres cosas. Que la tela hay que templarla como un lienzo. Que la luz rebotada perdona y la directa no. Y que una prenda mal acomodada se ve barata aunque cueste lo que cueste.
«Esa foto mala nos enseñó más que las cien buenas que vinieron después.»
De esos errores salió el protocolo que hoy se aplica en cada sesión: la tela se plancha sobre el bastidor, el flash nunca apunta directo y cada prenda se acomoda con las manos hasta que parece que cayó sola. La naturalidad, resulta, es lo que más trabajo cuesta.
La foto mala sigue guardada en una carpeta que se llama día uno. De vez en cuando alguien la abre antes de una sesión difícil. Funciona mejor que el café.
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