Detrás de cámara
Doce horas de luz sobre tela crema
Un día completo dentro del estudio donde se fotografían las marcas de este catálogo: una Nikon, un flash, treinta prendas y una regla que no se negocia.
Set de flat lay durante la sesión de mayo. Foto producida por RaizKubica.
La jornada empieza a las siete con un ritual poco glamoroso: planchar. Ninguna prenda entra al set arrugada, y eso significa una hora larga de vapor antes de que la cámara salga de su maleta.
El set es deliberadamente simple. Una tela crema que se ha vuelto la firma visual del catálogo, un flash Godox rebotado en sombrilla, una Nikon con un 50 milímetros. Nada más. La sofisticación no está en el equipo sino en las decisiones: cómo cae una manga, cuánto aire respira un collar sobre la tela, en qué ángulo el cuero deja de verse plano y empieza a verse vivo.
«La regla es una sola: todo sobre crema. La prenda es la protagonista, no el fondo.»
Cada marca pasa por tres formatos: el flat lay editorial, el retrato con modelo y el detalle de artesanía. El detalle es el favorito del equipo: ahí es donde una costura a mano o un engaste se convierte en argumento de venta sin decir una palabra.
A las siete de la noche se apaga el flash. Treinta prendas, doscientas tomas, y una certeza que se repite en cada sesión: lo que se hace aquí aguanta cualquier cámara.
¿Tu marca es de aquí?
Muéstrala