Crónicas
El kiosco de la 60: crónica de una esquina
Cuarenta años vendiendo revistas en la misma esquina dan para entender una ciudad. Conversamos una mañana entera con doña Cecilia, la mujer que vio pasar todas las modas.
El kiosco de doña Cecilia, avenida 60. Foto producida por RaizKubica.
El kiosco abre a las seis y cuarto, ni un minuto después, porque a las seis y media pasan los primeros clientes de siempre: dos médicos, una profesora jubilada y el señor del banco que compra el periódico desde 1987.
Doña Cecilia heredó el puesto de su esposo y lo convirtió en institución. En los noventa, cuenta, las revistas de moda se agotaban el mismo día que llegaban de Bogotá. Las muchachas venían a encargar el especial de temporada y volvían tres veces a preguntar si ya.
«Aquí se vendía Vogue, mijito. La gente de Ibagué siempre ha querido verse bien. Eso no es nuevo.»
El negocio de papel se fue apagando, pero la esquina no. Hoy el kiosco vende menos revistas y más conversación, y doña Cecilia se ha vuelto algo así como la memoria de la cuadra: sabe qué local abrió, cuál cerró y qué muchacha de las que compraban revistas ahora tiene su propia marca de ropa.
Cuando le contamos que una revista digital de moda de Ibagué quería ponerle su kiosco en la portada de la sección, soltó la risa y después se puso seria: pues ya era hora de que la moda de aquí tuviera su propia revista, dijo. Y siguió organizando los periódicos.
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